viernes, 14 de octubre de 2011

Petimetres de hoy


   Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:

—Disculpe, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!

—Claro que sí. Se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.

—Es usted ingeniero, ¿verdad?

—Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

—Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es técnicamente correcto, pero prácticamente inútil: Continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.

—Usted es político, ¿verdad?

—En efecto, ¿cómo lo ha sabido?

—Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía...

     Para mí, que el ingeniero es tan inútil o más que el político, pero más pedante y menos educado. Yo le hubiera respondido directamente: “No, usted no tiene la culpa, lo que sucede es que es usted un pedante, ampuloso, sabihondo, jactancioso, sabelotodo, vanidoso, sabidillo,  dogmático, petimetre, cargante inflado, pomposo, hueco, afectado, presumido, pretencioso, fatuo, engreído, presuntuoso, lechuguino, inmodesto, encopetado, desdeñoso, estirado… en definitiva, ¡un necio como la copa de un pino! Por no llamarle algo más fuerte.”