miércoles, 30 de noviembre de 2011

‎'La Maruja, de Nou Barris' planta cara a Xavier Trias, alcalde convergente de Barcelona.

Maruja la digna, Maruja la luchadora no quiere medallas. Una líder vecinal del barrio de la Prosperitat de Barcelona ha rechazado este lunes en el Saló de Cent del Ayuntamiento una Medalla de Honor del consistorio en protesta por los recortes en sanidad y educación. María Ruiz Martos, Maruja, había sido propuesta por las entidades del distrito de Nou Barris en reconocimiento a su trayectoria en defensa de los derechos vecinales.

Formaba parte de la veintena de galardonados. Ha rechazado la medalla justo antes de que le fuera entregado de manos del alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU), al considerar que recibirla “de los mismos que están recortando los derechos por los que había luchado no era lo más idóneo”, han resaltado las fuentes vecinales, y se ha ido con los familiares que le acompañaban.

Sin discurso prefabricado, real, cara a cara. Sin grupo de asesoría ni gabinete electoral. Maruja se convirtió en portavoz de la base popular no sólo de la ciudad al rechazar un reconocimiento por parte del Ayuntamiento, sino de todo una Cataluña que tiene en su gobierno al mayor exponente neoliberal dentro y fuera de la Ciutatella (sede del Parlament).


Los recortes en educación, la descomposición del servicio público en detrimento del privado, la sanidad, y un largo etcétera están concentrados en unos pocos segundos de hiperrealismo catalán. Maruja se ha ganado la admiración no por el gesto en sí, sino por lo que significa haber llegado ahí, ser aplaudida y haber hablado asentando cátedra. Es sólo la punta del iceberg de su historia de lucha por los derechos vecinales que le llevó a soltar verdades ante el alcalde Xavier Trías.

“Personalmente no la puedo aceptar de un Gobierno que está recortando por lo que yo he luchado y lucharemos. Gracias y permítame”, ha afirmado la vecina ante el sorprendido alcalde. Sus palabras produjeron un generoso aplauso de los asistentes a la entrega de medallas en el Consistorio barcelonés.

Maruja también estuvo implicada en la asociación de vecinos de la Prosperitat, de la que fue presidenta y consiguió la inauguración de una casa para la gente mayor. Nacida en Guadix (Granada) en 1936, Ruiz Martos llegó muy joven a Barcelona donde se integró en el movimiento vecinal de los últimos años del franquismo. Fue miembro de la asociación de vecinos de Nou Barris desde su creación en 1970 y participó en 1976 en un encierro de familiares de trabajadores de la empresa Motor Ibérica, entre ellos su marido, cuando iban a ser despedidos. Tras 28 días en una iglesia de Sant Andreu, los 300 familiares, entre los que había numerosas mujeres y niños, fueron desalojados de forma violenta.