jueves, 18 de diciembre de 2014

quédese con el cambio: La flor de Olmedo, o el arte periodístico de Álvar...

Del blog de Florán Recio, a quien animo a seguir: 'quédese con el cambio': La flor de Olmedo, o el arte periodístico de Álvaro Cunqueiro

En las noches de insomnio recurro con frecuencia a los libros de Cunqueiro. Esta vez le tocó a Los otros caminos, de la editorial Tusquets, una colección de artículos periodísticos escritos entre 1952 y 1979. Años de grisura y convulsión. Pero el que quiera mirar el retrato de aquellos años, el que busque el rastro de aquella grisura, que lo busque en otros libros, que lo busque en otro autor. Álvaro Cunqueiro escribe desde otra realidad, la suya propia, un mundo donde la melancolía es reina, donde la prosa no es solo instrumento sino alimento. No es que se esconda, no es un cantor hueco, no es de los que lavándose las manos se desentienden y evaden. Entre tanta fealdad ambiente, él contribuye aportando belleza al mundo. Ahora es difícil que alguien se atreva a escribir así. Siempre lo fue, por supuesto. Pero ahora es como si el escritor de artículos estuviera obligado a andar al paso de la realidad, a tener el alma y la pluma atada a la actualidad, es como si se mirase con desprecio y aún con sospecha al que no usa su rincón periodístico para criticar, para atacar, para señalar con el dedo, para ensuciar el aire. Amo a Álvaro Cunquiero, entre otras cosas, por  su libertad, por su desprecio a lo cotidiano, por hacer de la literatura un refugio, de la imaginación un arte, de la palabra un consuelo. Sirva de ejemplo, este artículo... (sígase en el enlace de arriba)