jueves, 11 de diciembre de 2014

Apertura de datos públicos: ‘Open Government’ Data vs. Open ‘Government Data’

El que esfera, desespera

Hoy, fecha de inauguración del portal de transparencia del Gobierno de España, es un buen día para recordar de qué hablamos cuando hablamos de apertura de datos públicos. Una fuente mayor de confusión proviene de la expresión en inglés “Open Government Data”. El adjetivo “open”, ¿a quién determina? ¿A “government”, o a “data”?
No se apresuren con sus respuestas. Antes, echen un vistazo a este grafo, opengovdonde todo parecequedar hermosamente explicado. Lo he tomado de una página del Gobierno de la Columbia Británica, en Canadá.
Para entender qué son los “Open Government Data”, proponen tres esferas que se intersectan parcialmente:
  • Open Government: una forma abierta y colaborativa de gobernar;
  • Open Data: datos que se publican para ser usados;
  • Government Data: datos de titularidad pública.
¡Eureka! Entonces, “Open Government Data” es la zona donde se solapan las tres esferas. En nuestro grafo, la zona granate.
¡¡Pero no!! ¿Realmente queremos referirnos sólo a los datos de Gobierno abierto? Cuidado, porque se trata de un grave error que está afectando a más de una estrategia de apertura. Me explico.

Según este diagrama, “Open Government Data” serían únicamente a los datos que reúnan estas 4 condiciones:
  • Ser datos: por lo tanto, que sean procesables por máquinas.
  • Ser públicos en un doble sentido: de titularidad pública y que sean publicables.
  • Ser abiertos: estar publicados online para su reutilización.
  • Ser datos de Gobierno abierto: servir para la transparencia y la rendición de cuentas.
El problema está en la última condición, que contamina el resultado. El sector central del grafo hace el uso más restrictivo posible del término “open government data”, al considerar que “open government” es el determinante de los “data”; esto es, que estamos hablando únicamente de datos para la transparencia.
Sin embargo, la reutilización de datos públicos persigue también otros fines. Se consideran materia prima para el desarrollo económico y la innovación social. Por lo tanto, nuestra área de interés serían los “Government’s Open Data“, que abarcaría la suma del área central (granate) y de la inmediatamente inferior (roja); es decir, nuestro objeto debe abarcar la apertura de todo tipo de datos del sector público.

Un gráfico que da en el clavo

open gov dataVeamos ahora otro grafo, aparentemente similar. Nuevamente, hace uso de tres esferas que se solapan. Pero esta vez, cada esfera se refiere a un concepto más nuclear que en el caso anterior:
  • Government: instituciones públicas;
  • Data: información desagregada;
  • Open: cualquier variedad del conocimiento abierto.
Aquí sí funciona: los datos públicos abiertos son todos los datos de titularidad pública que se abren. Se diferencian de:
  • Open data: datos abiertos de cualquier origen;
  • Government data: datos del gobierno, abiertos y cerrados;
  • Open Government: una forma de gobernar.

Death by power-point

Hey, ¡pero si estas eran las mismas tres esferas de antes! ¿Cómo es posible que ahora sí funcionen? Bueno, esta es la moraleja del cuento:
Cuidado con los grafos: deben servir para ilustrar, no para demostrar
Las infografías, los gráficos y la visualización de datos precisan de personas que sepan entender los datos, que conozcan qué conclusiones son válidas y cuáles no, que sepan poner en contexto la información. Lo que venían siendo investigadores, estadísticos, periodistas y demás profesionales. Lo mismo que no se aconseja lanzar la máquina a buscar correlaciones sin un aparato teórico que las interprete, es aconsejable abstenerse de dibujar aquello que no entendemos.
Por cierto, veréis una multiplicidad de grafos compuestos de tres esferas. La razón no es que la realidad se componga esencialmente de relaciones dialécticas entre tríadas, sino simplemente que las imágenes que solapan áreas de cuatro o más esferas son horrorosas y prácticamente indescifrables. Cuidado con los grafos.

Abrir es más que transparentar

En el caso que nos ocupa, la confusión viene alimentada por la extraña relación entre Gobierno abierto y datos abiertos. Los datos abiertos son materia prima para casi cualquier asunto interesante, no sólo para mejorar la gobernanza. Sin embargo, en muchos países han estado tan ligados que se han formulado reproches a Gobiernos cuando han abierto datos “no sensibles”. En ese sentido puede interpretarse incluso el artículo de Harlan Yu and David G. Robinson (2012): “The New Ambiguity of Open Government”. Yo diría que la mayor parte de Latinoamérica sigue enganchada a una concepción de los datos abiertos constreñida al territorio de la gobernanza; esto es, al pequeño cuadrante del primer grafo.
En Europa, hemos entendido en seguida que la información del sector público es un activo para el desarrollo económico. En cambio, nos está costando más entender que la clave está en los datos, no en los documentos, al tiempo que nos estamos sumando con cierta pereza al movimiento mundial por el Gobierno abierto.

Entonces, ¿cómo traducimos “Open Government Data”?

Mi expresión favorita para traducir al español “open government data” es “apertura de datos públicos”, como forma de reconocer que lo importante está en la acción, en la apertura vista como un curso de acción continua que no tiene fin. Esta traducción tiene truco: no se refiere a los datos, sino a las políticas de apertura de datos, que es algo que me parece mucho más interesante.
Seguramente, estaremos de acuerdo en unos pocos puntos que deben cumplirse para hablar de “apertura de datos públicos”:
  • concentrarse en datos, en información procesable;
  • cumplir con los “8 principios de los datos abiertos”;
  • reconocer la utilidad de todo tipo de datos públicos;
  • acompañar la apertura de acciones de promoción de la reutilización.